MANAUS, tierra franc@
Llegamos con todo el cuerpo con colamina, 3 días de barco a todo sudar y dieta de arroz pintado con frijoles y carne, ¿redondo de ternera?, que hay que cortar con rotaflex. Pero merece la pena llegar así, pasando por canales llenos de palafitos, de vida y de gente, mostrando su vida cotidiana y la charca que no les deja salir sin embarcación.
Manaus con sus 2 millones de habitantes, ciudad franca donde muchas empresas han puesto su fábrica de montaje, Sony, Yamaha, etc. Después de los años gloriosos del caucho, cuando venían las mejores operas del momento cobrando 10 veces más (malaria, fiebres amarillas, dengue, etc). Donde pocos hicieron el dorado y los serengueiros se llevan la peor parte.
Llegamos a un puerto flotante, en frente la catedral (tanto lujo no podía estar bendecido a su altura). El mercado tipo Les Halles de París se está rehabilitando, eso no quita que sea una ciudad muy dinámica y todo el mundo esté comprando-vendiendo de todo, de marca, de imitación, al contado y/o a plazos (9€ a plazos de tres meses sin interese, p.ej.).
En estos momentos llevamos leidos varios libros sobre el amazonas y en uno nos hablan de un hotel que intentamos abordarlo, 15´mochilas al hombro, los taxis son muy caros y nosotros muy “jóvenes”. Río Negro Ghuest House, en frente de una casa palacio de un caucheiro , palacio Río Negro, que se forró y luego se arruinó con sus extravagancias (hasta llevaban la ropa a lavar a París, Lisboa, etc. Full el hotel, como la suciedad que hay por todas las calles, evito hablar de los fragancias ya que ni en San Fermines (minguitorio municipal donde los haiga , será que están de fiestas y todo vale para el de fuera, ¡viva la hospitalidad mal entendida).
La dueña, muy cariñosa al saber de la referencia del libro, nos intenta ayudar y montamos el comité de crisis. Dani y Zarra salen a la búsqueda del hotel bueno, bonito y barato. Los demás nos acogen en el ghuest hasta tener alojamiento. Nos aconseja una por 80 rs., 40€, caro buscamos por el barrio y después de casi 2 horas encontramos el H. Internacional, hotel venido a menos, con habitaciones amplias, AC y tinto (desayuno buffet). Valía 154rs. lo bajamos a 100rs. (un superlujo para nuestro viaje) pero después de 70 horas en barco con dieta “Orellana” nos lo permitimos, 4 noches.
Regresamos al ghuest, tomamos los “piquereños” (baul de la Piquer) y nos acercamos al centro, muy bien situado, calle anexa al ambientillo y al retiro. Es sábado quedamos para la tarde, ducha tv cable sin tv Vasca ni TVE. Las teles brasileiras son o dibujos animados o teleseries, por lo que nos dedicamos al ESPM, full kirol.
Vamos en busca de la lavandería, pero trucho, sábado tarde y domingo cerrado. Bajamos hacia el puerto, con ropa de domingo e higiene de boda, aromas y fragancias que pides que llegue un mini diluvio tipo foccsa.
Pasamos por el puerto y cervecita, nos dirigimos hacia la pza. del Teatro. Indagamos su visita o entrar en un concierto pero estaba lleno. Son las jornadas de Jazz y mañana es gratis en el exterior de la plaza.
Cenamos Piraricú, Paiche o Pejerrey, el mejor pescado del amazonas, a la plancha muy bueno, pero escandalosamente salado, como la vieja, estuvimos toda la noche bebiendo agua y sin quitarnos las espinas.
Noche toledana, nos zumbamos todo el minibar y ni con esas. Consejos si tomas aquí algo que lleve alcaparras, no te las comas, tienen un concentrado de sal, que el Sr. Corcuera de Lerín todavía seguiría con las salinas de su pueblo. Nosotros nos comimos como un kg de alcaparras de bote y así nos fue.
Los domingos en Sudamérica son desfiles escolares en la plaza y desierto de western durante todo el día. La gente se encierra en casa o sale fuera de la ciudad. Desayunamos un superdesayuno, solo nos faltaban unos “pericos”.
Nosotros, guiris como los demás, deambulamos como los guiris el 15 de julio en Iruña. Volvemos al teatro, tarde y como arrecia el calor qué mejor que una siesta en el hotel. Hacia allí nos dirigíamos, previa visita en el Carrefour, aguas mil, (hasta aquí llegan), aguita y de repente. ¿ Nos tomamos una cerveza?.
Topamos con el Plata de Zaragoza, en versión Manaus-brasileira. Ahí estaba el ferroviario de Castejón, Chanquete, el ligón, bailaor, la mujer tira tejos para que luego el batería, ¿su marido?, después de la canción la lie con sus palos por haber echado los tejos a su chica, la Sarita Montiel bailando soleas, su último cuplé, nosotros, luego apareció el maño errante. ¡!Qué tarde!, no la podremos olvidar. Al principio las cervezas bebidas (de 650 ml) las puso encima de la mesa, luego en el suelo y más tarde sacó la caja. 3 horas de concierto nosotros estuvimos 6h, a ritmo brasileño.
Discurría el concierto, la gente bailando entre las mesas, el batería ya había tenido dos conatos de hostias por su chica, sólo le dejaba bailar con el jefe del local. La Sarita hacia sus solos entrando y saliendo con las manos en posición de tocar la guitarra, no le seguía nadie. Chanquete, bebiendo cerveza, tenía su sombrero encima de la mesa. Cuando se sentía fotografiado, se lo ponía y le volvíamos a retratar. Sus ojos estaban mirando al infinito y su tripa al aire se refrescaba gracias a un ventilador que a él le apuntaba.
La banda Do Jarandeiro, tocaba todos los domingos desde el 2006 allí. Dos bajos, un batería, un organillo, y el club de fans que les seguían el ritmo con las maracas. Los demás con cerveza, moviendo la cabeza, el cuerpo, en parejas, todos irradiando felicidad al ritmo, estos sitios sí, que no tienen que morir.
Gemma dando calabazas a todos los bailaores ( se acuerda de su casa, falta Valentina y mis padres que hubieran disfrutado con semejante cotarro, nos comentaba). Los demás dsifrutando del teatro ocasional de calle que nos lleva al ambiente brasileño que no sale en las postales (hablando de postales, están carísimas, es posible que este año os quedéis todos sin turrón postal)
Cayeron 15, nos sacamos fotos con todos, con chanquete, sarita, músicos, camarera, bailaor, dueño del local ……… Vamos como “Una noche en la Ópera”. En plena selva a 9000 km de casa. Fuimos tan buenos clientes, que a los chicos nos regalaron 4 camisetas de la orquesta y que nos pusimos para sacarnos una foto en familia.
Consecuencia de tal desvarío, prometimos pasarles las fotos. Promesa cumplida. Nos despedimos hasta mañana y buscamos un sitio para echar algo sólido.
En la Plaza del teatro había un concierto de Jazz, fin del programa semanal, mientras cenamos vemos y escuchamos el concierto, no hicimos mucho caso ya que el cuerpo estaba en otra onda y el concierto, el auténtico ya lo habíamos escuchado.
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