Oliveira V
De Tabatinga a Manaus: último desayuno en Leticia, los huevos pericos se reduce a un revuelto de eggs. A la hora convenida vienen los motocarros para ir a la terminal. Marco Aurelio Bernal , el exciclista del Kelme nos lleva por un atajo para no tener problemas con los taxis.
En la terminal ya hay gente y la fila se monta con las maletas, presentamos el sello de salida de Colombia y el de entrada en Brasil. Pagamos 80€, por tomar el barco en Hamaca, el camarote cuesta 400€, y tienen que hacer, como todos, cola para comer. Nos dan como a los esclavos un brazalete de distintos colores para control del barco.
Empieza la cola a correr, cuarto oscuro con 4 gorilones: Control de aduanas exhaustivo, nos hacen sacar todo de las mochilas (no entiendo por qué son tan bordes los agentes de aduanas). Después te meten prisa para recoger sc. Luego cacheo manual en profundidad mis partes reciben un masaje y estrujamiento como cuando te entran ganas de agarrarle alguno por…………….
En el barco te ayudan a colocar la hamaca para que a la noche no te pegues un cogotón. Como novatos nos metemos en el medio sin pensar que al final iba a ver 4 filas de hamacas y los del medio tenemos que pasar la primera línea. Ni en la mili haciendo maniobras tienen que sortear maletas, hamacas con durmientes,cuerdas de hamacas, zapatos, cucarones, etc.. Los “ayudantes nos colocan para que entremos el máximo de hamacas. Parecemos encajados como los muebles machimbrados (encajes a medida encajes macho-hembra). Es más, cuando uno se mueve en la hamaca menea a los demás y efecto tsunami………casi el último peligra de salir despedido del barco.
Mas vale que vamos arriba, si no iríamos como antiguamente iban los esclavos en la bodega. Vamos con muchos negros y uno nos dice: “por lo menos ellos lo han pasado”.
Puntualmente salimos y los aduaneros con nosotros, siguen controlando de forma más sutil. El día siguiente seríamos abordados por otros polis, que selectivamente incordiaron a los más sospechosos. El “maño errante, Ricardo el más controlado. Untaron los bolsos con un líquido ded contraste por si llevaban la droga impregnada en las maletas.
No nos dan de comer, pese tener que estar a las 9.00 am en el barco, pensamos que cena sí. La cena la dieron pero como no avisaron en cubierta, nos quedamos también sin cenar. Al final tomamos un sándwich para tomar el malarone.
El barco es limpio, pero vamos hacinados sin apenas espacio. Tengo que sufrir la cadera del de al lado que al tener la hamaca más alta, caderazo que te crío. Al final a media noche me oriento hacia el norte y sufro sus pies pero éstos me sirven de anestesia.
Por lo que estos tres días los pasamos en la cubierta superior viendo un paisaje repetidamente conocido. Hacemos conocidos , argentinos, peruanos y al “maño errante”, que vive en Guyana y nos está dando mucha información del resto del viaje que falta.
Cada vez el río se hace más ancho, hay muchas islas y poblaciones diseminadas. Conforme nos acercamos a Manaus las casas van mejorando en calidad y las mejores están cerradas (2ª viviendas?).
La tarde discurre plácida con buenas puestas de sol. Anochece y la cena que es 17.00h es el arranque nocturno. Los guiris y alguno más, peruanos sobretodo nos quedamos en cubierta. A esto, por las luces, se nos acerca todo tipo de mosquitos, cucarachas escarabajos voladores “cucarones”, muy agresivos todos. Los que están acostumbrado ni se inmutan, los demás saltando, brincando etc por las sillas. En una hora, toda la cubierta está llena de escarabajos Goliat (cucarones en colombiano), van como aviones camicaces chocando con todo (los guiris debemos ser el factor llamada). Te pegan en la cara, te chocan contra todo, les debe gustar el repelente ( vitamina B, dosis diaria por su sudor y el antimosquito afrodisíaco de los cucarones).
Esto no es lo peor, al acostarnos en las hamacas erre que erre, chocan contra las luces y tvs. Dani que está debajo de la tele le caen a 1 cucaron por minuto. Se le mete dentro de la hamaca, te engancha, tú te sacudes. Al sacudirte violentamente les meneas a los hamaqueros de al lado. Si a ti no te ha caído uno, te mueve el de al lado y cuando te cae el cucaron, revolcón en la hamaca y efecto bolas pendulares. Claro tú libras del cucaroón pero se lo pasas al de al lado y así hasta las…………….
Agobiantes porque en donde pillan chichi se te clavan y tú te sacudes como si tuvieran una araña peluda “viuda”, por entre las piernas. Solo por esto merece la experiencia de barco en hamaca. Los que cogen camarote, también son sacudidos (cucarones Robin Hood?).
Al día siguiente, ponemos la mosquitera pero peor. A las 4.30 am despertamos a los 100 hamaqueros que compartían el espacio. Un cucarón se nos metió dentro de la hamaca y al intentar desasirnos de él. La mosquitera hacia el efecto jaula mariposa y tuvimos que tirar de malla antimosquito, salvarla del enrede originado y echarla a otro hamaquista, que tuvo que pasársela a otro y así……………
Cuenta Reverte que hay pájaros que se echan al barco para comérselas, nosotros no vimos esa fantasía poética.
La segunda noche fue más suave pero la montamos con la mosquitera.
La comida es bastante mejor que el primer y segundo barco. Cuando llaman a comer se forma una cola y de 20 en 20 vamos pasando por el comedor. Si llevas gorra la cocinera te la quita.
Esto te puede ocurrir en cualquier barco del Amazonas pero, a este paso, habrá que preguntar qué religión profesa el armador. De vaciar en el primer barco todas las existencias de cervezas, en este barco ni una. El dueño era adventista, por lo que el alcohol, estrictamente prohibido. Mi madre piensa que su hijo no va a bares, pero en los barcos se pasa mucha sed y………………………………………Como buenos docentes asumimos la abstemia obligada, pero eso no es óbice para que unos colegas nos propongan el comprar alcohol en el primer puerto que pare. Así lo hacen y discretamente se ponen morados todos los guiris jóvenes menos nosotros.
El barco va llegando a Manaos por unos canales muy bonitos, estamos pasando por un balcón móvil viendo como vive la gente en palafitos. Nos sorprende la unión de las aguas negras y marrones. Durante unos minutos no se juntan las aguas ya que tienen distinta densidad y temperatura.
Llegamos a Manaus y la búsqueda de hotel parecía fácil. El hotel previsto estaba lleno y esta ciudad está cara. Al final el hotel Internacional, nos damos un capricho, 100 rs., 50€, limpio, bueno, céntrico y recomendable de 154 rs lo rebajamos a 100 rs. Muy bueno el desayuno buffet, nos ponemos hasta las trancas y con el desayuno aguantamos hasta la noche.
Aguuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuur.
pd: las notas de Manaus os las enviare desde leticia, es difícil pillar tiempo para escribir, manana tomamos barco hasta el sabado.