La misma noche de llegada contactamos con nuestros amigos. Al llegar a Lima había mucha gente esperando con carteles, nosotros tan ilusos dimos dos vueltas por si había venido a buscarnos. Estaba la movilidad del hotel pero teníamos esperanzas que estuviera él, con su sonrisa y su coche pequeño, con corazon grande para darnos un alegrón y meneo por Lima. No lo vimos, aunque pensamos que estaría ocupado con su proyecto ONG. Desgraciadamente hace 3 años que nos ha dejado, pero su sonrisa, su sensibilidad y su amistad siempre estará entre nosotros. Todos los piscos de este viaje y siempre estarás con nosotr@s.
Hasta siempre Rafael.................................................
Hasta siempre Rafael.................................................