Iquitos, antigua ciudad del caucho.
Después de dejar la comandancia, el capitán lleva el barco al desembarcadero. Los “hombres hormigas” están a la caza de las mercancías que tiene el barco. La propia empresa tiene los propios con su chaleco oficial. Hay bronca entre ambos grupos. Los “ocupas suben al barco desde otras embarcaciones que como hienas se acercan al barco y lo abordan para presentar sus servicios.
Llegamos y no dejan subir a nadie, primero bajamos y contactamos con unos carromatos y nos lleva al hotel La casona, bien situado pero estaba lleno. Los carromoteros se ofrecen a llevarnos a otro. El Cauchero, fenomenal, de 80 sol rebajamos a 50sol. Habitaciones grandes, austeras, a ladrillo vista, pensamos que estaban terminándolo, pero no, era así.
Los carromoteros tienen bronca con la del hotel (comisión de 2,5 sol, la carrera fue de 2 sol pax) se van con caras largas “ya no volvemos con clientes aquí.
Iquitos es una ciudad con mucha vida, sucia, polucionada y muy cambiada. Lo más intersante es el mercado y barrio de Belem. La ciudad tiene recuerdos de cuando fue “El Dorado” en la época del caucho. Casas señoriales con fachadas de ladrillos con vistas al amazonas. Esta toda la ciudad levantada a pico y pala- Polvo por todos los lados, barro,etc.
En la plaza de Armas estça la famosa “Casa de Hierro” hecha por Eiffiel en Europa y traída por piezas hasta allí.
Paseamos de noche, mucha vida, cenamos una parrillada y el mejor vino del local. El camarero se convierte en sumelier al pedirle el vino. Cambio de copas, nos muestra el lomo de la botella y un buen vino chileno 12 €.
Nos vamos a la costanera a celebrar la llegada con un pisco sour (auténtico polvo), flojo pero la compañía y la temperatura y el ambiente lo mejora.
Nos vamos al hotel que está a dos cuadras de la plza de armas.
Aguuuuuuuuur.
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